¿Cuántas cosas en común tenemos
Wilko Johnson y yo? Lógicamente no muchas, pero insospechadamente con el
transcurso del tiempo uno descubre que si, que las tenemos. Y esas pocas coincidencias o
similitudes han resultado importantes. Han sido de esas que unen para
siempre.
Primero como el guitarrista de
Dr. Feelgood; esa banda extraña para un adolescente y que un día se metió en
casa por primera vez con los discos Down By The Jetty y Malpractice (primer caso
en mi vida que compré dos a la vez y curiosamente en edición
“Industria Argentina” (!!!) allá por finales de los 70s). A partir de entonces Dr. Feelgood no dejó
de sonar nunca jamás. Con el tiempo pasaron las tendencias, modas y novedades y
ahí seguía Wilko y su banda; Rhythm & Blues, Rock & Roll, Pub Rock, Proto Punk, bah… Rock puro y duro sin tanto rotulo.

La Vida es maravillosa y da
sorpresas. Veinte años después de oírlo por primera vez en un vinilo, me encuentro en el sótano de un bar de Putney Bridge. Allí, en un gélida noche
londinense, estaba él sobre un escenario. Si, Wilko Johnson acompañado por un bajo y un batería, nada más. Tampoco hacia falta otra cosa. Ahí estábamos, él
y yo, a 50 cm de distancia durante todo el tiempo. Su guitarra, su estilo, su
sonido y actitud única e inigualable en el directo más auténtico que me tocó
vivir. Johnson esa noche dejó en mí el impacto y recuerdo más increíble. Me llevé sus
canciones, el estrechar su mano y una sonrisa sincera e inolvidable. A mi
vuelta a Buenos Aires escribí un articulo para Cerdos & Peces contando la
experiencia. Creo que ha sido la primera sobre un concierto de Wilko Johnson en
solitario…

Pasaron los años y en este mundo
de inmediatez y frialdad digital me entero de que Wilko está muy enfermo. Me entristece,
pero a pesar de ello el tío sigue batallando sin tregua contra el cáncer, en
activo, graba un disco con Roger Daltrey de The Who, protagoniza un documental
dirigido por Julian Temple, no deja de subirse al escenario con su guitarra, se
convierte en un personaje de la serie Juego de Tronos, graba un nuevo disco
magnifico y mañana actúa aquí en Madrid…
Ahí volveremos a encontrarnos una
vez más (¡curiosamente cada 20 años!) en sus discos, en la actitud ante la
vida, en un sótano guitarra de por medio, escribiéndole una crónica, en su
lucha sin miedo e inclaudicable contra el cáncer y en ese estrechar de manos y
sonrisa inolvidable. Wilko, nos seguiremos encontrando, aunque mas no sea cada
20 años. Amén.